Walter Federico
12 May, 2023
Hasta pronto, abuelito. Descansa, mientras aquí seguimos honrando tu vida como se honra a los grandes: con gratitud, con memoria y con amor eterno. Prometo volver a encontrarte, en mis sueños abrazarte. Con un café en la eternidad, ponerte al día de mi verdad. Prometo amarte sin medida, en cada instante, toda la vida. Y cuando el cielo nos vuelva a unir, escuchar tu risa… volver a sentir.
María Fernanda
______________________________________________________________________________________________
Entró a formar parte del grupo que posteriormente sería la XXI Promoción en 1969, cuando cursámos 3ro. Básico y desde el principio quiso que le llamáramos Pichi.
Hoy el cielo recibe a un gran hombre: mi viejito lindo. Su partida nos deja un dolor inmenso, pero también un legado que será imposible de borrar. Él no fue solamente un abuelo, fue un pilar en nuestra familia, un ejemplo constante de amor, trabajo, humildad y fortaleza. Crecimos escuchando sus historias, aprendiendo de su experiencia y recibiendo su cariño en cada palabra y en cada gesto. Su presencia llenaba de paz y de alegría cada reunión familiar, y su ausencia nos recuerda lo afortunados que fuimos de tenerlo en nuestras vidas.
Aunque físicamente ya no esté con nosotros, su esencia permanecerá en todo lo que somos y hacemos. Sus enseñanzas estarán en cada decisión que tomemos, sus valores en la forma en que tratemos a los demás y su amor en la manera en que vivamos en familia. Nos deja recuerdos imborrables: su risa sincera, sus consejos sabios, su mirada tierna y su capacidad de dar sin esperar nada a cambio. Todo eso vivirá por siempre en nuestro corazón, porque un hombre como él nunca se va del todo; se queda en las raíces de quienes lo amamos.
Hoy me toca despedirme, pero lo hago con gratitud por cada momento compartido, por cada abrazo, por cada palabra de aliento y por cada enseñanza de vida. El dolor es grande, pero también lo es la certeza de que su vida valió la pena y que dejó una huella eterna en todos los que tuvimos el privilegio de conocerlo y amarlo. Hasta siempre, mi viejito, mi Papa Pichi, me tendrás toda la vida cacheteando la banqueta. Gracias por todo lo que nos diste, gracias por ser luz, ejemplo y amor. Tu recuerdo será eterno y en cada paso que dé llevarás siempre un lugar especial en mi corazón.
❤️ Maria Fernanda.
El sobrenombre de mi hermano "Pichi" es muy original. Cuando él nació, mis papás le pusieron un nombre muy bonito: Julio César.
Empezó a dar sus primeros pasos cuando tenía un año o año y medio. Era un niño muy vivaracho y muy bonito.
Mi papá tenía entonces una radiola en donde se podía escuchar las radiodifusoras de la época y también discos LP. En uno de los lados de la radiola se guadaban discos. Era fácil abrirla. Mi papá acababa de adquirir un disco donde sonaba una Revista Musical Española: Las Leandras. Para entonces, tendría "Pichi" ya como año y medio, y él escogía siempre el disco de Las Leandras (lo identificaba muy bien). Mi hermano decía "Pichi" y mis papás que lo complacían, le buscaban la parte de "El Pichi" y le decían un verso de la canción: "es el chulo que castiga". Así se le fue quedando ese sobrenombre, tanto que no se le llamaba por su nombre verdadero, sino por el de la Revista Musical: PICHI. Y así fue como poco a poco ya no le decíamos Julio César, sino "Pichi". El tiempo fue pasando y ya en la familia era conocido por "Pichi" y así se dió a conocer, y en el colegio como "el Pichi Hurtado".
Revista Musical Española: Las Leandras. Música de Francico Alonzo. Libreto de Emilio González del Castillo y José Muñoz Román.
♥ Rosy Hurtado